domingo, 14 de diciembre de 2008

Desfile Navideño


Las cajas de regalos navideños tratan de caminar con algún mínimo de orden. No es fácil ubicarse y medir distancias cuando estás adentro de una caja.

Un poco adelante, soldaditos de plomo marchan al compás de una música apenas lo suficientemente audible como para mantener el ritmo y no perder el paso de la sencilla coreografía.

Más atrás, unos redondetes monos de nieve se bambolean con bastante gracia mientras caminan apresuradamente para no retrasar el ritmo de los vehículos que vienen atrás.

Animadores y bellas chicas en ligerísimos vestuarios navideños, soportan estoicamente el frío, unos a bordo de carros alegóricos y otros a bordo de sus Segways.

A pesar de las condiciones del clima, hay muchísima gente a lo largo de la ruta esperando el paso del desfile navideño.

La estatua de Pancho Villa una vez más es testigo de un evento popular. Camiones iluminados, alegoría motorizada y un sinfín de duendes y otros seres de fantasía rodean la glorieta más simbólica de la ciudad, que una vez más se convierte en improvisado graderío para decenas de niños y adultos con alma de niño.

Media hora antes, en el estacionamiento del Parque de Beisbol Manuel M. Almanza, en la Ciudad Deportiva, los contingentes se preparan. Hay temblor de manos y piernas, pero no de nervios o ansiedad, sino por el brutal frío que llegó desde temprano, durante el medio día. El frente frío no. 16 arribó a la ciudad bajando la temperatura desde los 22° C a los 2° C en menos de 5 horas. Si no fuera suficiente, el viento de 30 km/h hacía que la sensación térmica fuera de unos -7°C.

Son las 6:15 pm. Estoy frente a unos 20 soldaditos de plomo, tomarles una foto es el perfecto pretexto para agruparse, hacerse bolita y protegerse del frío unos a otros, aunque sea por un minuto. Ellos y ellas, jovencitos estudiantes, visten prendas muy delgadas, de telas satinadas, de ésas que hasta en verano son frías. Sus mejillas no están rojas por el maquillaje, sino por el aire gélido. No dejan de ensayar su coreografía, para mantenerse en movimiento y evitar ser victimados por la hipotermia.

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Las cajas de regalo corren apenas un poco de mejor suerte. Dentro de las cajas, los jovencitos pueden vestir algún chaleco, al fin que sólo piernas, brazos y cara son visibles. Con gusto se reúnen para las fotos y entre los gritos por el frío y por la emoción, durante un par de minutos se olvidan del clima y todo es bromas y empujarse unos a otros.

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Los monos de nieve son muy engañosos. Aunque regordetes, en realidad están totalmente huecos. Así que el disfraz no protege gran cosa. Se alistan para las fotos y tratan de juntarse lo más que pueden. Termino de tomarles fotos, pero no se separan, se quedan juntos tratando de protegerse del viento.

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Camino luego hacia los carros alegóricos. Los camiones de Coca-Cola, patrocinador principal del evento, lucen iluminados y listos para empezar la marcha. Me detengo frente a un reno con claros síntomas de síndrome de déficit de atención y a un oso polar bastante fresa, vanidoso y exhibicionista. Ambos posan para la cámara y ellos sí se ríen del frío. Dentro del disfraz, la temperatura es bastante aceptable.

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Muy diferente es la situación de las chicas y animadores. Una guapa rubia vestida de duende me pregunta:

-¿cómo le hacen para vivir aquí con este p.... frío?.....
-¿no eres de aquí? -le contesto-
-no, no somos de aquí, venimos de la Ciudad de México...
-oh, mala suerte, les tocó el día más frió de la temporada...

En sus trajecitos de licra, sus diminutas chaquetas, guantes y bufandas de utilería, son víctimas perfectas del frío. No sólo su ropa no les cubre nada, sino que van a bordo de los carros alegóricos, a unos 3 metros de altura sobre el nivel de la calle y tendrán que soportar el heladísimo viento sin nada que las cubra.

-¿Sabes si el final del desfile es muy lejos de aquí?, pregunta otra de las chicas, como si quisiera escuchar algo que le ayudara a terminar con su sufrimiento...

-Mmmh, el desfile termina en el parque El Palomar, la verdad no es muy lejos, el problema es el tiempo que va a durar el desfile, un poco más de 2 horas - le digo-, como para que se prepare sicológicamente.

Lo que comentó después no vale la pena reproducirlo aquí. Digamos que su belleza contrastaba notoriamente con su vocabulario...y tenía razones para hablar así. Decidimos ignorar al clima por un momento y con una enorme sonrisa, las chicas posaron con mucha alegría para las fotos. Total, a mal tiempo, muchas maldiciones y buena cara.

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El desfile abre con el grupo de motociclistas de Vialidad. Durante 2 horas y media, las principales avenidas alrededor del centro de la ciudad se visten de personajes de cuento, de carros alegóricos y camiones iluminados. Música, coreografías, reflectores y hasta lluvia de confetti multicolor crean la atmósfera que hace soñar a los pequeñines.

Algunos de ellos parecen pequeños globos por las enormes chamarras que traen puestas. Otros, más modestos, simplemente están enrollados en cobijas. Pero todos tienen algo en común: los mocos brotan profusamente de sus pequeñas narices debido al frío. ¿Cómo es posible que esos niños tan pequeños produzcan tantos fluídos?...¡¡qué impresionante!!


Pero los críos no pierden mínimo detalle del desfile con una enorme sonrisa en sus congeladas caritas.

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9 p.m., el desfile llega a El Palomar. El termómetro del Reloj del Tricentenario marca 2°C. La Avenida Ocampo funciona perfectamente como túnel de viento debido a la topografía de la zona. Estar de pie ahí es simplemente de locos. No hay abrigo o chamarra que detenga al viento, que se cuela sin recato hasta partes del cuerpo donde nunca pega la luz del sol.

La gente se arremolina contra las vallas para ver el final del desfile, disfrutar las vistosas coreografías y tomarse la foto con algunos de los personajes. No hay tanta gente como en años anteriores y es que el frío ahuyentó a muchos que sólo aguantaron 10 minutos a la intemperie.

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Y por fin acaba. Demasiado frío, sí, pero la anecdótica experiencia valió la pena. Ya mañana presumiremos haber aguantado a media calle y por un par de horas los 2° C y los vientos sostenidos de 30 km/h. Es decir, si no amanecemos con neumonía o algo peor.

Al fin de cuentas que para un oso polar, esas son condiciones veraniegas. De qué podríamos quejarnos. Todo es relativo. Total, sólo se vive una vez.

7 comentarios:

Buenos Dias Parral dijo...

hermosas imagenes!!!!

aca disfrutamos un desfile de esa empresa pero en el 2001...
ahora una prepa es la que lo organiza.....

saludos!!

Manuel Muñoz Aldana dijo...

Pues aquí ya teníamos uno o dos años que no había desfile y la verdad ya lo extrañábamos. Hacen falta este tipo de eventos para reunir a las familias.

¡Saludos a la capital del mundo!.

Antonio dijo...

Sinceramente Hermoso, lo unico malo fue el frio llego sin avisar, de 19 grados que estabamos a medio dia bajo a 2 grados, pero muy iluminado.

Excelentes fotografias como siempre mi Menny.

Saludos

AT

Manuel Muñoz Aldana dijo...

Saludos Toño ya me contarás tu Thriller maquilero..ja, ja, ja..

Anónimo dijo...

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-¿cómo le hacen para vivir aquí con este p.... frío?.....
-¿no eres de aquí? -le contesto-
-no, no somos de aquí, venimos de la Ciudad de México...
-oh, mala suerte, les tocó el día más frió de la temporada...
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HOla Manuel..Si necesitas un

traductor para el lenguaje tan

claro de los chilangos..Nomás

Hablame...

Soy Delfino...esa "p" dice

..¡Pinche frio!! ¡Buenas regañadas me ponían en Chih por hablar asi...

Saludos..

Manuel Muñoz Aldana dijo...

ja, ja...¡exactamente Delfino!, eso es lo que dijo...ja, ja..

saludos...

Anónimo dijo...

Paddrisimas las fotos Felicidades!!!!!

Escuche que no va a haber desfile de carros alegoricos como el año pasado para el 20 de Noviembre....

Tu no sabes si es cierto??

Tienes fotos del Arbol del Palomar del año pasado que se vea mas cerca para verlas porfavor!!!

Un abrazo y muy padre tu trabajo